El sentido de la vida y de la muerte
Vemos que la biografía de Raquel Mosquera se puede consultar página a página en las revistas del corazón. Hasta que llegamos al episodio más importante, el que se está escribiendo ahora mismo. En él, aparece su rostro frente a la cámara. Hay cierta distancia, la de la ventana que los separa y la habitación del hospital psiquiátrico. Pero Mosquera sigue mirando y deja que le leamos los labios, los cuales páginas atrás de su biográfia nos hemos enterado de que están operados, mientras amenaza con tirarse por la ventana en breve.
En el tomate Jorge Javier manda un beso a la familia de Raquel mientras continúan con lo último de Mila Ximénez. Y sin quererlo, han conseguido demostrar que la vida sí que tiene sentido. Según el blog filosófico de Nairda, el hombre es un imperativo mimético del universo, un signo de la creación, la excusa de su representación. Es decir que el hombre representa en su ser al colapso de la creación: con un tiempo en su pensamiento, y con un espacio en su cuerpo: con un origen o principio interno, y con un fin externo. El ser representa el sentido de la creación: es un tiempo que está fusionado con la materia y que genera un cuerpo. Es decir que somos como una col de bruselas, una representación en pequeño de lo que nos supera. Y eso es lo que es el tomate cuando consigue leer los labios de Raquel Mosquera casi en tiempo real. Le da sentido a su propia existencia, a la de Raquel Mosquera y justifica, a modo de col de bruselas, a las estructuras humanas que están ahí encima: nosotros.
Pero esto de buscarle un sentido a la vida no lo introducen Jorge Javier y su equipo. En los blogs es algo muy corriente. Como hace "mi sentido" quien desde ahora se compromete a contarnos cómo ha sido su vida desde el principio aunque, eso sí, omitiendo detalles demasiado personales. Eso es justo lo que no omitiría Jorge Javier y lo que nosotros quisiéramos leer. En el fondo, hasta que muramos, estamnos aquí para saber todo sobre todos. Si no noexistiría el tomate o la salsa rosa y veríamos más a menudo series como A dos metros bajo tierra.
La familia Fisher se dedicaba hasta hace unas semanas a hacer que en tu funeral no faltara maquillaje mientras ellos se iban quitando el suyo. La realidad es que era una serie que daba la impresión de que los actores no llevaban ni el quitabrillos. Muchas veces parecía que llevaban su propio cadáver a cuestas, mientras debían ponerle la mejor cara a cadáveres con muertes absurdas (caídas, equívocos, atraganbtamientos...). Ahora la han cambiado por una serie que habla también de la muerte. Pero su trasfondo es el mismo que el de las revistas del corazón: taponar el sentido de la vida con exceso de maquillaje y, por supuesto, con actuaciones como la de Paris Hilton.
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